¿Qué es la Cultura Digital?
Es el conjunto de prácticas, costumbres y formas de interacción social que se realizan a través de medios digitales, gracias a Internet.
Debido a que la sociedad emplea cada vez más recursos tecnológicos, nuestra forma de realizar actividades financieras, educativas y organizacionales ha cambiado; de almacenar información y recuperarla después, enviar y recibir información de un sitio a otro, o procesar información para poder calcular resultados y elaborar informes.
"Aztechsat 1" Fue diseñado por alumnos y maestros de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.
El primer nanosatélite mexicano sera puesto en órbita por la NASA el próximo mes de octubre. Lleva por nombre "Aztechsat 1".
En entrevista, el astronauta de origen mexicano José Hernández, asesor del proyecto, comento que "Cuando sea puesta en órbita, la UPAEP será la primera universidad en tener un satelite en operación, en un momento histórico para México".
La gran mayoría pensará que ya vivimos en un mundo futurista y que todo
está inventado. Pues no, aún queda mucho por descubrir. Exactamente, el sector de la tecnología es el que más novedades va a presentar en 2019, todas ellas pensadas para hacernos más fácil nuestro día a día.
Dinero digital, sí estás leyendo bien. La primera se trata de una criptomoneda y la segunda es el sistema de contabilidad,
es decir, una base de datos en la que aparecen las transacciones de
forma segura. Esta tecnología impide el uso de una moneda más de una
vez, por el simple hecho de asegurar transparencia y seguridad en las
transacciones.
Poco hay que añadir: se trata de una
tecnología puntera que ya está en auge, incluso ya hay empresas que
pagan a sus empleados con esta moneda virtual. Así que si te dedicas al sector financiero, mejor que vayas formándote sobre Bitcoins y Blockchain.
La capacidad para adaptarse a tecnologías de vanguardia y los nuevos intereses de los clientes,
es a lo que muchas empresas se están enfrentando actualmente, así como
la transformación digital; elemento que pone a prueba la cultura
innovadora de las organizaciones.
Big Data
La principal ventaja es que a través de esta herramienta tecnológica puedes conocer mejor a tus usuarios/consumidores y esto te ayudará a ofrecerles productos y servicios más relevantes.
Una de las empresas que aprovecho este tipo de tecnología es la empresa Get in. Si tu negocio cuenta con una tienda física, a través de esta herramienta puedes conocer cuántas personas entraron y cuánto tiempo permanecieron en ella.
¿Cómo funciona?
Se instala una serie de
antenas alrededor del lugar de venta, de manera que pueda contabilizar
la cantidad de gente que acude a un determinado lugar, y estas personas
son detectadas a través del instrumento tecnológico preferido de todos:
el teléfono celular.
De acuerdo con la revista Entrepeneur:
"La tienda de belleza Sally Beauty, sabe con precisión cuántas
personas entran y cuántas de ellas salen después de comprar algo. Esto
lo logran a través de la tecnología que les ofreció en 2017 la empresa
mexicana Get In"
Hoy el mundo ha puesto sus ojos en la Inteligencia Artificial:
tecnología que imita las funciones cognitivas del ser humano. Estamos
en el umbral del cambio más transformador y disruptivo de la historia de
la humanidad. Todos los gadgets y desarrollos que hasta hace algunos
años simplemente obedecían, hoy pueden aprender y mañana pensarán por sí
mismos. Es una realidad que la Inteligencia Artificial (IA) o Machine Learning
cambiará por completo nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestras
creencias y la manera en la que operamos como sociedad. La IA provocará
más cambios en los próximos 20 años que en los últimos dos mil. Las
advertencias al respecto ya han comenzado: hace apenas unos meses Elon
Musk, fundador de Tesla y SpaceX, afirmó en una conferencia ante jefes
de gobierno de Estados Unidos, que la Inteligencia Artificial supone un
riesgo fundamental para la existencia de la civilización humana. Por su
parte, Stephen Hawking, dijo en el 2014 que “la Inteligencia Artificial augura el fin de la raza humana”.
Otros críticos, menos distópicos, ya están advirtiendo que al menos 50%
de los empleos que hoy realizan humanos serán reemplazados por
inteligencias artificiales. En países en vías de desarrollo, el Banco
Mundial pronostica que esta cifra ascenderá hasta 65%. En la última
edición de SXSW (Congreso Internacional de Tecnologías y Tendencias en
Austin, Texas) se habló de que:
La IA reemplazará el 83% de los trabajos que ganan menos de 20 dólares la hora
La IA reemplazará el 31% de los trabajos que ganan hasta 40 dólares la hora
La IA reemplazará el 4% de los trabajos que ganen más de 40 dólares la hora
Mientras que no se puede negar que los trabajos cambiarán
a raíz de lo que está siendo llamada la Cuarta Revolución Industrial,
personalmente creo que, al igual que en las tres revoluciones
anteriores, las nuevas tecnologías liberarán el potencial de nuestra
sociedad. Debemos sentirnos afortunados de poder ser testigos de este
momento. La implementación de tecnologías de IA se verá reflejada en
todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, desde los más grandes hasta
los más pequeños. No se trata de imaginarnos robots complejos y
antropomorfos que imiten a los seres humanos, sino de aparatos tan
comunes como automóviles inteligentes, analizando datos y aprendiendo
por si mismos (en conjunto) para volverse más eficientes, más
funcionales e incluso autónomos. Está siendo hora de que se deje de
temer a la Inteligencia Artificial y de que se empiece a ver como una
gran oportunidad, que está a la vuelta de la esquina.
Lo que más me emociona del futuro cercano
es la forma en la que estas nuevas tecnologías afectarán el modo en el
que tomamos decisiones y operamos como sociedad. Hoy, sin darnos cuenta,
ya somos “humanos aumentados”, consumimos tecnología de una forma
ubicua, maximizando nuestras capacidades en más sentidos de los que nos
damos cuenta: nos recomienda que ver y que escuchar, encuentra para
nosotros el camino más directo y con menos tráfico en casi cualquier
ciudad del mundo, incluso predice lo que escribiremos y buscaremos. Pero
la IA no se limitará a ser una herramienta que ayude al ser humano,
sino que lo sustituirá en ciertas tareas que hoy no imaginamos que pueda
hacer una máquina por sí misma.
Vamos a empezar por el principio: a día de hoy la impresión 3D no es
todavía un fenómeno masivo en el ámbito doméstico, o como mínimo
podríamos decir que no ha llegado a convertirse en un objeto cotidiano
en el hogar, como sí lo son las impresoras de tinta convencionales.
Mucha gente desconoce los conceptos fundamentales de la impresión 3D y
por ello vamos a intentar resumirlos brevemente en este post.
Una impresora 3D es un dispositivo capaz
de generar un objeto sólido tridimensional mediante (y ahí radica la
principal diferencia con los sistemas de producción tradicionales) la
adición de material. Los métodos de producción tradicionales son
sustractivos, es decir, generan formas a partir de la eliminación de
exceso de material. Las impresoras 3D se basan en modelos 3D para
definir qué se va a imprimir. Un modelo no es si no la representación
digital de lo que vamos a imprimir mediante algún software de modelado.
Por dar un ejemplo de lo anterior, con una impresora 3D podríamos
generar una cuchara, o cualquier otro objeto que podamos imaginar,
usando tan solo la cantidad estrictamente necesaria de material, y para
hacerlo deberemos tener la representación del objeto en un formato de
modelo 3D reconocible para la impresora.
Los materiales que actualmente pueden
utilizarse para ‘imprimir’ son variados y lo cierto es que influyen
bastante en el coste de la impresora. Cualquier impresora de bajo coste
suele funcionar con termoplásticos como el PLA o ABS. Pero nos
encontramos impresoras capaces de trabajar con metal, fotopolímeros o
resina líquida, aunque resultan prohibitivas para entornos no
industriales.
¿Y qué usos puede tener una impresora 3D
y en qué campos?. La lista es larga y es difícil describirlos todos:
desde piezas de instrumental médico o incluso implantes, pasando por sus
aplicaciones en la arquitectura, donde puede pensarse en imprimir
objetos e incluso estructuras, aplicaciones aeroespaciales, educación, y
por supuesto el uso doméstico y semi profesional que abre múltiples
opciones y se presenta como el futuro de la tecnología.